el proceso de intervención

El proceso de intervención psicológica no comienza hasta que no se ha realizado la correspondiente evaluación psicológica. Dicha evaluación consiste en pruebas psicométricas, entrevistas estructuradas y/o no estructuradas, evaluación psicofisiológica, y observación. 





Dependiendo del caso concreto que se esté tratando, se aplicarán unas u otras pruebas, cuyo objetivo es poder determinar qué áreas deben ser objeto de atención o de intervención. 

A partir de entonces, se establece el plan de tratamiento, siempre en colaboración con el paciente. Se diseñan los objetivos a largo, medio y corto plazo, proponiéndose las oportunas actividades para desarrollar fuera de la consulta. A medida que se avanza en la intervención, se toman diferentes medidas de control y se examinan tanto los avances como los retrocesos, tomando las medidas correctoras que también en equipo (paciente y psicólogo) se determinen, hasta la consecución de los objetivos propuestos

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